IA y agua: el avance tecnológico que podría acelerar la escasez hídrica

» La inteligencia artificial parece vivir en la nube, pero detrás de cada respuesta existen servidores, chips y centros de datos que generan enormes cantidades de calor y requieren sistemas…

» La inteligencia artificial parece vivir en la nube, pero detrás de cada respuesta existen servidores, chips y centros de datos que generan enormes cantidades de calor y requieren sistemas de refrigeración.
El crecimiento acelerado de la IA está convirtiendo al agua en un recurso estratégico para la infraestructura digital. La pregunta ya no es solo cuánta energía consume, sino también cuánta agua necesita.
La expresión “el agua valdrá más que el oro” funciona como una advertencia sobre su creciente importancia. No significa que exista un precio universal superior, sino que el agua puede adquirir un valor estratégico extraordinario.

La inteligencia artificial también tiene una huella hídrica que permanece invisible

Cada cálculo realizado por un sistema de IA utiliza electricidad y produce calor. Cuando millones de operaciones se ejecutan simultáneamente, la infraestructura necesita retirar ese calor para evitar daños y mantener su rendimiento.
Una parte del agua utilizada puede evaporarse durante la refrigeración. Otra permanece dentro de circuitos cerrados y puede reutilizarse, mientras determinados sistemas descargan agua para controlar minerales y mantener su calidad.
Por eso no existe una cifra única para decir cuánta agua consume una consulta. Influyen el modelo, los equipos, el clima, la ubicación, el sistema de refrigeración, la eficiencia energética y hasta el origen de la electricidad.

El crecimiento de los centros de datos aumenta la presión sobre el recurso

La demanda mundial de procesamiento está creciendo con rapidez. La Agencia Internacional de Energía proyecta que los centros de datos podrían consumir alrededor de 945 TWh de electricidad anual hacia 2030.
Más procesamiento significa normalmente más calor que disipar, aunque una mayor eficiencia puede reducir el agua necesaria por unidad de cálculo. El problema aparece cuando el crecimiento supera esas ganancias de eficiencia.
Investigaciones recientes estiman que la huella hídrica mundial asociada con la IA podría alcanzar entre 4,2 y 6,6 mil millones de metros cúbicos de extracción anual en 2027, según los escenarios estudiados.

Una botella de agua puede representar una idea mucho mayor sobre la IA

Algunas investigaciones estimaron que entrenar determinados modelos avanzados podía requerir cientos de miles de litros de agua dulce por evaporación. Son referencias específicas, no una regla aplicable a toda la IA.
También se han calculado consumos asociados a grupos de respuestas generadas por modelos concretos. Estas cifras ayudan a visualizar el problema, pero pueden cambiar radicalmente según ubicación, tecnología y metodología.
El verdadero desafío aparece al multiplicar pequeñas cantidades por millones de usuarios, consultas, imágenes, vídeos, procesos empresariales y entrenamientos. La escala transforma un consumo aparentemente pequeño en una demanda considerable.

El lugar donde se instala un centro de datos puede cambiarlo todo

Un centro de datos ubicado en una región húmeda no enfrenta exactamente el mismo problema que otro instalado en una zona seca. La disponibilidad local de agua debe formar parte de la planificación tecnológica.
Un litro utilizado en una cuenca con abundancia relativa no tiene necesariamente el mismo impacto social que un litro extraído durante una sequía. Por eso importa tanto el volumen como el territorio donde se consume.
Estudios recientes advierten además que una parte importante de los nuevos centros de datos se encuentra en regiones sometidas a estrés hídrico. Allí pueden aparecer tensiones entre consumo tecnológico, agricultura, hogares y ecosistemas.

La tecnología puede reducir el consumo mediante reciclaje y circuitos cerrados

La expansión de la IA no obliga necesariamente a aumentar el consumo de agua en la misma proporción. Los sistemas de refrigeración directa al chip y los circuitos cerrados pueden reducir significativamente las pérdidas.
También es posible utilizar aguas residuales tratadas o fuentes no potables cuando las condiciones técnicas lo permiten. La filtración, ultrafiltración y ósmosis inversa pueden preparar el agua para determinados usos industriales.
Algunas nuevas instalaciones buscan incluso refrigeración con consumo continuo de agua dulce cercano a cero durante su operación normal. El reto consiste en convertir estas soluciones en prácticas extendidas y verificables.

La sociedad civil debe exigir transparencia antes de que llegue la escasez

La discusión no puede quedar encerrada entre empresas tecnológicas, ingenieros y autoridades. La Sociedad Civil tiene derecho a conocer cuánta agua utiliza la infraestructura digital instalada en su territorio.
También puede exigir información pública sobre permisos, fuentes de abastecimiento, consumo anual, reutilización, calidad del agua y medidas de compensación. La transparencia permite evaluar impactos antes de que aparezcan conflictos.
El desafío es construir una IA compatible con el derecho humano al agua. Si el progreso digital necesita cada vez más recursos naturales, la innovación también debe responder ante las comunidades que sostienen esa transformación.
El agua no es infinita ni reemplazable a voluntad. La revolución de la IA puede continuar, pero necesita incorporar límites ambientales, eficiencia, reutilización y responsabilidad social como parte de su propia arquitectura.
Hablar del agua como un recurso más valioso estratégicamente que el oro es, sobre todo, una forma de entender el futuro. Sin agua disponible, ningún centro de datos, ciudad o economía puede funcionar.
La Sociedad Civil tiene una oportunidad decisiva: vigilar, preguntar, participar y exigir que cada avance tecnológico considere también la protección de las fuentes de agua y el bienestar de las generaciones futuras.

Perú abre la puerta a nuevos centros de datos impulsados por la IA

El 8 de septiembre de 2026, Perú y Estados Unidos suscribieron un memorando de entendimiento para impulsar la cooperación en inteligencia artificial, incluyendo infraestructura digital, computación en la nube y centros de datos de Estados Unidos en Perú.
La iniciativa contempla facilitar la colaboración tecnológica y comercial entre empresas estadounidenses y entidades peruanas.
La llegada de nuevas inversiones digitales abre una oportunidad económica, pero también plantea preguntas ambientales. La Sociedad Civil deberá exigir transparencia sobre energía, agua, ubicación, infraestructura y compromisos de sostenibilidad de cada proyecto.
José Fuertes Ortega

Sociedad Peruana de Prensa SPP
Comunidades Peruanas en New Jersey
Jefe de Sistemas
Diario EL MUNDO – Lima Perú

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— Fuentes: ¿Cuánta agua utiliza la IA? Consumo y reutilización de agua en centros de datos de IA, Energy demand from AI, The water footprint of artificial intelligence, 2025 Environmental Sustainability Report, The water use of data center workloads

 

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