Tanto fue el cántaro agua hasta que se rompió..! O por lo menos tiene graves fisuras. Me refiero al Ministerio de Relaciones Exteriores, RR.EE. que se enfrenta a uno de los momentos más difíciles en toda su historia: Tener que limpiar o «purificar» sus filas de tantos corruptos y sinvergüenzas que en ningún momento les importo ni la patria o su institución. La burocracia diplomática ha llegado a industrializar la corrupción al extremo que parece que sus promociones, cada cual, trata de ser más competitiva que la anterior.
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